HACIA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA.

 HACIA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA.

Por Enrique Mojica, Especialista en Energía y Medio Ambiente.

 

Eficiencia Energética

Hoy en día es común escuchar el término Eficiencia Energética, lo encontramos por todos lados y que se define como la relación entre la energía que produce un resultado útil y la energía total utilizada en el accionamiento del proceso y es así que mientras más cercana al 100% implicaría un mayor aprovechamiento de la energía para los procesos deseados.

Es un concepto que está relacionado, por ejemplo: con los focos “ahorradores” que usamos en casa, los coches de última generación que promocionan como ventaja competitiva más kilómetros por pocos litros de combustible o el retiro de refrigeradores de alto consumo energético en nuestros hogares.

En México estas acciones responden a los convenios internacionales como el Protocolo de Kioto, el Protocolo de Montreal o más recientemente los Acuerdos de París en los cuales nuestro país se comprometió ante la comunidad internacional a reducir el 50% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero para el año 2030.

Este es uno de los compromisos más importantes, porque México es un país que depende casi en un 90% de los combustibles fósiles; que de manera directa o indirecta están presentes en nuestra vida diaria desde la electricidad, el transporte o la fabricación de productos y alimentos.

 

Los Combustibles

Por otro lado, una de las razones por las cuales la industria y las políticas gubernamentales están orientadas hacia mejorar el rendimiento de los combustibles es también debido al incremento en los costos de los derivados del petróleo (y su eventual agotamiento), sin embargo, también está presente el interés por cambiar a un modelo de crecimiento sostenible.

En este sentido, una de las metas es la Transición Energética, que significa cambiar nuestro nuestra dependencia en los combustibles fósiles para sustituirlas por Fuentes Renovables de Energía, y el primer paso es alcanzar en un 35% de la electricidad consumida en el país mediante energías renovables para los próximos años mediante la instalación de centrales solares, parques eólicos, el aprovechamiento de la energía geotérmica, la energía hidroeléctrica y en menor medida los biocombustibles (a excepción del biogás).

Ahora, como ciudadanos y consumidores ¿Qué tendríamos que hacer para reducir nuestras emisiones de GEI para mitigar los efectos del Cambio Climático? Bueno, primero podríamos detener nuestra producción de bienes y servicios de manera drástica, pero en una economía global impactaría de manera negativa la economía del país; además ¿Quién quiere dejar de usar el celular, la computadora, la televisión o el aire acondicionado?

Sin embargo, para combatir los efectos del cambio climático y reducir el impacto en el ambiente de nuestras actividades, no solo basta con tener los dispositivos más eficientes y fuentes renovables de energía sino implica un verdadero cambio en los patrones de consumo de nuestra sociedad y para ello tenemos que identificar nuestras actividades cotidianas que mayor consumo de energía implican.

 

Acciones

Para comenzar, de manera genérica y de acuerdo al estudio “El consumo de Energía Eléctrica en los Hogares de México por el nivel de Ingresos en 2012” de Gabriela Cruz González y Mario Durán Saldívar; en los hogares mexicanos se identifican 18 equipos electrodomésticos presentes comúnmente como refrigerador, estufa, televisores, licuadoras lavadoras, aires acondicionados.

Es pues en este punto donde podemos incidir de manera directa y personal aplicando este concepto en nuestras vidas, ya sea sustituyendo nuestras luminarias, dando mantenimiento a los equipos de refrigeración y bombeo de agua, evitando el uso prolongado de sistemas de climatización o incluyendo sistemas de energía renovable en nuestras casas como los calentadores solares y los sistemas fotovoltaicos interconectados a la red.

Es importante que nuestra generación, la cual vive un desarrollo tecnológico nunca antes visto tome conciencia de los impactos de nuestros hábitos a fin de ser una generación que no solo se adaptó a las comodidades tecnológicas, sino también ser la generación eficiente y que promueve la incorporación de ecotecnologías a nuestras vidas mediante la transición energética hacia la sustentabilidad.

Somos el eslabón a prueba en un momento crítico para la humanidad y de mantener las altas estadísticas de consumo condenaremos nuestra propia comodidad y la supervivencia como la conocemos de las generaciones futuras.

 

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